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Doce Ladrones del Tiempo

>> 31.3.11

Richard Baxter, un puritano del siglo XVII, nos advirtió acerca de doce ladrones que vienen y hurtan cruelmente nuestro tiempo.



Ladrón 1. Uno de los pecados más grandes de todos los tiempos que nos hacen perder el tiempo es la pereza.

Ladrón 2. El siguiente ladrón (pecado) es el dormir demasiado.

Ladrón 3. Otro ladrón que nos lleva a perder el tiempo es dedicarle más tiempo del necesario al adorno de nuestro cuerpo.

Ladrón 4.  Nos hace perder el tiempo también, el el preocuparnos innecesariamente por embellecer, amueblar nuestra casa y lo relacionado con los quehaceres domésticos.

Ladrón 5. Otro pecado que nos lleva a perder el tiempo es estar de fiesta en fiesta, de reunión en reunión, en glotonerías y en la bebida.

Ladrón 6. Un ladrón de nuestro tiempo es el pecado de hablar vanamente, lo que no conviene.

Ladrón 7. Otro ladrón que viene y puede robar tu tiempo es la vanidad y la compañía de pecadores.

Ladrón 8. Otra cosa notoria que nos hace perder el tiempo es todo aquello innecesario y que se sale de orden, como los deportes y el ejercicio, que se enmascaran detrás del título de "recreaciones".

Ladrón 9. Otro gran ladrón de tiempo es tener demasiadas preocupaciones mundanas y ocuparnos en gran manera.

Ladrón 10. Otro ladrón son los pensamientos vanos, insubordinados y pecaminosos.

Ladrón 11. Otro ladrón muy peligroso es el leer libros que nos nos dejan nada, romances y novelas. Así como el estudio de cosas que no aprovechan y que solo hacemos para alimentar nuestro ego y vanagloria.

Ladrón 12. Pero el mayor de estos ladrones que roba a los hombres su tiempo es un corazón no santificado, un corazón impío. ésto si es una gran pérdida de tiempo porque estos hombres nunca buscan hacer nada para la gloria de Dios.

"Si pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" 1 Cor 10:31

**********************************


Más artículos de Richard Baxter aquí y aquí.

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Preocúpate Si....

>> 29.3.11



"Preocúpate en gran manera si....

Te encuentras amando más cualquier placer  que tus oraciones.
cualquier libro más que la Biblia,
cualquier casa más que la casa del Señor,
cualquier mesa más que la mesa del Señor,
a cualquier persona más que a Cristo,
o cualquier pasatiempo más  que tu esperanza de ir al cielo-"


-Thomas Guthrie
 
 
 
 
 

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Modestia, ¿Una Virtud Olvidada?

>> 28.3.11

Hoy tenemos a una invitada a nuestro espacio, Anna Wood, que comparte con nosotros acerca de la importancia de la modestia.




La primavera está aquí y el verano no está nada lejos. A medida que los días frescos dan lugar a los días más calurosos las mujeres vana empezar a quitarse la ropa en nombre de la libertad. Yo creo que  quizá ya me debería de haber acostumbrado a ésto, pero no deja de molestarme. No quiero ver por todos lugares niñas semi vestidas, y no quiero que mis hijos las vean.

¿Qué pasó con la decencia? ¿Con la propiedad? ¿Con la modestia? ¿A dónde se fueron?


¿En dónde quedó nuestro sentido de vergüenza? ¿Nuestro sentido común de que no todo se debe dejar al descubierto?

Por supuesto que ya conozco las respuestas. He estudiado como es que nuestra nación {Estados  Unidos} ha caído en la inmodestia en intelectualmente lo entiendo. Espiritualmente, sin embargo, no lo entiendo. ¿Cómo es que mujeres que van a la iglesia, que profesan ser cristianas, se pueden sentir cómodas paseando su cuerpo semi-descubierto en público (e inclusive, hasta cierto grado, hasta en la iglesia)? ¿Qué no sienten vergüenza?

¿No es vergonzoso para una jovencita quitarse la ropa y parase en público semi-desnuda con un bikini? Si ella fuera a una consulta médica y se le pidiera desvestirse y quedarse solamente con la ropa interior sin una sábana cubriéndola, ella se molestaría en gran manera; y sin embargo, esa misma joven se atreve a salir en público con dos mini piezas de tela a las que llama "traje de baño" y no parece afectarle que todos vean su desnudez.

O esta misma jovencita (u otra, ya que hay muchas como ella después de todo)se puede poner unos shorts muy, muy, chiquitos de arriba y de abajo, con una playerita minúscula que tampoco cubre nada por "allá", o tiene un escote que deja ver más allá...y ella lo sabe, y no le incomoda. Sin embargo, se enoja si algún hombre al que ella no conoce se le queda viendo o hace comentarios incómodos.

Hablemos con la verdad, chicas; Tú te has desvestido para que todos te vean, le has mostrado a los hombres que no sabes que áreas de tu cuerpo deben de permanecer cubiertas.(Y lo que aún no has mostrado, el lo puede adivinar, por las telas tan delgadas, los escotes tan pronunciados y la ropa tan entallada que usas) y ahora  ¿te vas a molestar porque alguien te ve mal? ¡OK, sí que hace sentido! ¡Mucho sentido!

Vamos, hablemos francamente, ¿No eres así de necia?.... ¿o acaso sí lo eres?

Si dices que no lo sabías que nadie te lo había dicho, bueno pues aquí está: Jóvenes, necesitan darse cuenta de que los hombres son visuales y que se estimulan por lo que ven. Específicamente, jovencitas, los hombres son estimulados al ver el cuerpo de una mujer. Si tú les das una parte de la imágen poniéndote algo "muy abajo" o "muy arriba", o muy delgado, o muy transparente, entallado e insinuante, creémelo, ellos van a completar la imagen sus mentes.

¿Realmente quieres que los hombres te desvistan con la mirada? ¿Quieres que te vean con lujuria? ¿Quieres que se imaginen que están contigo haciendo cosas contigo (aún cuando sea en su mente)? ¿Quieres que la imagen de tu cuerpo semi-desnudo se quede en sus mentes por días, o semanas, después de haberte visto?

Sí, ya sé que argumento vas a usar: "Los hombres deben de ser capaces de controlarse a sí mismos; uno puede ser libre de vestirse como quiera y los hombres deben de ser capaces de de no desearte" Y sí, claro que tienes razón. Tienes toda la razón. Tú deberías de poder andar sin que nadie te vea con deseos lujuriosos... Los hombres sí deben de controlarse a si mismos, sin importar nada. Pero, sin importar nada, esto no va a pasar. No importa qué, siempre van a haber hombres que van a verte así, porque tú le pones gasolina al fuego y el fuego está cada vez más peligroso y más y más caliente.

La verdad es ésta: Es un pecado descubrir tu cuerpo. Dios lo dijo, ¿no lo recuerdas?. Cuando descubres tu cuerpo, tú estás encendiendo a los hombres para que ellos te deseen con lujuria. (sí, es verdad, tú haces eso). Cuando provocas a un hombre a la lujuria, tú has pecado al igual que el hombre. El hombre que no es creyente ahora está bajo más condenación; el hombre Cristiano ahora se siente avergonzado por la lujuria y trata de pelear contra ella (contra tu imagen en su mente). Por tu inmodestia, tu puedes hacer que un hombre caiga en el pecado contra el cuál ha batallado tanto (como la pornografía). Puedes ocasionar también que ahora mire al cuerpo de su esposa que le ha dado muchos hijos y lo compare con el tuyo que nunca has tenido hijos. Muchos hombres van a batallar con imágenes de ti viniendo a su mente por días, e inclusive semanas después de haberte visto.

Y tú, mi querida mujercita, vas a ser culpable ante un Dios Santo por tu parte en su pecado.

Oh sí, eres culpable aún cuando no lo quieras ver así.


Mujeres, se lo debemos a nuestros hermanos en Cristo, hagamos las cosas más fáciles para ellos.  Se lo debemos a los hombres que no son creyentes, para que vean el fruto del verdadero Cristianismo. Se lo debemos a nuestras hermanas en Cristo más pequeñas que vienen detrás de nosotros, que seamos un ejemplo fiel de lo que es ser una verdadera mujer Cristiana. Y aún más, se lo debemos a nuestro Señor, a nuestro Dios Santo, le debemos total y completa obediencia.

Si tu eres una de las mujeres que ha pecado así, por favor no lo hagas más.  Disfruta el sol, sí, disfruta comprar ropa bonita, claro que sí. Pero, por favor, por tus hermanos en Cristo, por aquellos hombres jóvenes que están tratando de guardarse puros en su cuerpo y mente para su futura esposa, por los que aún están perdidos, por las niñas a tu alrededor que te ven como un modelo a seguir, por mis hijos, por ti misma, querida mujer, por favor, no te quites la ropa en público. No necesitamos ver todo lo que tienes para mostrar.



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Nota por Becky: Quisiera terminar reflexionando en algo... si tú te llamas Cristiana, no importa si eres una jovencita o una mujer mayor, y vives en este pecado, lo primero que tienes que preguntarte es si en verdad has nacido de Dios.

"Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia..." (I Tim 2:9)

"Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. " 1 Juan 1:5-10



Tienes permiso para reproducir y distribuir este articulo de cualquier manera, siempre y cuando no alteres ninguna de las palabras en él y no cobres nada a cambio de él.  Si lo vas a imprimir, o publicar  en un sitio web  por favor incluye también lo siguiente:


Por Anna Wood, @ http://annawood.wordpress.com/
Copyright © Modesty: The Forgotten Virtue
http://christianfemininity.wordpress.com/

traducido con permiso por Becky Pliego http://www.deliciasatudiestraparasiempre.com 





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Sobre Cómo Escuchar Un Sermón por Thomas Watson

>> 27.3.11

Thomas Watson -Su Biografía-

El Puritano Thomas Watson (1620- 1686) escribió estos consejos sobre como escuchar un sermón:


1. Prepara tu corazón para escuchar La Palabra bañando tu alma en oración.

2. Ven a la Palabra con un apetito santo y un corazón enseñable y tierno.

3. Permanece atento a la Palabra de Dios predicada.

4. Recibe con mansedumbre la Palabra predicada. (Santiago 1:21)

5. Mezcla la Palabra predicada con fe.

6. Esfuérzate por guardar lo que ha sido predicado y ora acerca de la Palabra que ha sido proclamada.

7. Pon la Palabra en práctica. Se hacedora de ella.

8. Súplica al Espíritu Santo que que acompañe la Palabra predicada con su bendición.

9. Familiarízate con la Palabra, estúdiala, compártela con otros.





Living for God's Glory, Joel R. Beeke, An Intriduction to Calvinism, Reformation Trust, páginas 208-209.

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¿Estás Segura De Que Quieres Un Marido Que Dirija?

>> 25.3.11

Hace unas semanas me encontré este post y pensé que sería muy bueno compartirlo con ustedes, así que le pedí al autor, Dan Phillips, permiso para traducirlo. Espero que las haga pensar mucho...

Pyromaniacs

Yo era (más) joven, un pastor sin experiencia, y tenía dos amigos que eran miembros de la iglesia. Los dos tenían ya mucho tiempo en ella, eran muy activos y parecían ser buenas personas.

Cuando los empecé a tratar más, entendí muy claramente el mensaje de "Susi": ella estaba realmente frustrada con "Bill", porque al parecer Bill simplemente no era un líder. Susi siempre hacía saber esto de muchas maneras. Bill no dirigía nunca, y eso era lo que Susi más quería, ella estaba amargada, enojada y frustrada a causa de esta situación.

Bueno, como les dije antes, yo era muy joven, y mi meta era muy clara: Lo que yo tenía que hacer era trabajar con Bill, ayudarlo a convertirse en un líder dentro de su matrimonio. Así que pasé tiempo con Bill, trabajé con él, y le hice algunas sugerencias. Al inicio Bill parecía un poco desconfiado pero no indispuesto. De hecho, poco a poco fue más cooperativo.

¿Cuál fue el resultado? Bill se convirtió en un líder eficiente, Susi estaba radiante de felicidad, los dos alababan y adoraban a Dios, los dos parecían amarme, y siguieron siendo mis amigos hasta este día.

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Ese sonido que acaban de escuchar en la pausa ¿Qué fue? Pues fueron el 97% de los pastores que leyendo esto y que se carcajearon y dijeron "¡Sí, cómo no!"

Esos pastores te pueden decir lo que en realidad sucedió después. Susi no estaba de ninguna manera feliz ni con Bill ni conmigo, de hecho los dos acabaron odiándome. ¿Por qué? Estoy seguro que muchos de ustedes van a asumir que algo hice mal, y no voy a estar en desacuerdo con ustedes. Pero el fondo del asunto es que Susi realmente no quería un líder en su esposo, y la negligencia de Bill no era más que como una forma de auto-protección que se agudizó en medio del conflicto.

La falta de liderazgo de Bill le daba a Susi lo que ella realmente quería. Ella quería tener algo de que quejarse de su marido. Ella quería tener una historia que contar en las reuniones de mujeres. Ella quería atraer para si misma simpatía y conmiseración, algo que la hiciera sentirse siempre como una mártir, una mujer siempre abnegada. Esto era lo que alimentaba su auto-estima. Y además ella quería seguir teniendo el control.

Si le quitas todo ésto a Susi, ella pierde algo que valora mucho. Así de claro es, todos hacen lo que a cada quién le parece correcto porque es la manera en cada quién piensa que puede ser feliz. Así que, esta pobre mujer estaba bateando fuera del campo lo que necesitaba con sus propias acciones que cada día hacía para tratar de alcanzar lo que ella quería. Y como yo era muy tierno en estos asuntos, acabé enredado en una situación en la que nadie gana, como la que describe Proverbios 26:17, "Meterse en pleitos ajenos es como agarrar a un perro por las orejas."

Señoras, ¿Algo en esta situación les toca uno de esos puntos débiles que te hace decir "auch"? Mira, aquí nada más estamos tú y yo; nadie más nos está viendo. Puedes estar tranquila. Te quejas de que tu marido es un pobre hombre que no tiene iniciativa, que no tiene ahínco, que no toma decisiones por si mismo, y todo lo demás. Quizá tu pastor y algunas de tus amigas saben cuan frustrada estás, y peor aún, quizá tus hijos ya también lo saben.


Permíteme hacerte solamente dos preguntas, ya que he hecho muchas más en algún otro lugar.

Primera pregunta:  ¿Será que tu has contribuido a la abdicación de tu marido?

Nota las palabras que cuidadosamente usé. El pecado  de cada hombre es su propio pecado, así como el de cada mujer. Pero Dios te dió a tu marido para que lo ayudaras. (Gen. 1:26); así que tú tienes un trabajo crucial, un papel dado por Dios en la vida de tu esposo. Él necesita esto de ti. ¿Se lo estás dando?

Proverbios 14:1 dice "La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba." Muchas veces he pensado como "manos" se refiere también a "la lengua". Dios te ha dado una lengua muy poderosa, la cuál puedes usar para bien, para hacerlo sentirse como un rey (Proverbios 12:4a), o para mal, para carcomer sus huesos (Proverbios 12:4b). Pero si tú eres sabia, vas a comprometerte a no hacerle nada más que bien a tu marido, siempre, ya sea con las manos o con la lengua. (Proverbios 31:11-12)

Así que piensa, ¿cómo se siente él de dirigirte? ¿Canta su corazón ante la idea? O ¿se queja y se lamenta al sólo pensar en eso porque sabe que cada decisión que él tome va a ser cuestionada, criticada, menospreciada, analizada y que cada error va ser notado, analizado y comentado; y que cada éxito va a ser minimizado o que los créditos se le van a pasar a alguien más? Si hoy le preguntara a tu marido quién es su admirador más leal y su apoyo más constante ¿crees que tu nombre sería sin duda el primero que saltaría de sus sonrientes labios? ¿Debería de ser así?

Tu esposo te escucha mejor de lo que tú crees que él te escucha, y muy posiblemente mejor de lo que tú te escuchas a ti misma. Él te escucha. Lo que tú dices tiene un impacto. Si él está sentado en una esquina sin hacer nada, seguramente dice mil cosas horribles de él, pero en este momento no estoy hablando de él. Estoy hablándote a ti. Te estoy preguntando a ti-- ¿Has tenido algo que ver con eso?



Segunda pregunta: ¿Quieres realmente que él sea un líder?

Mira ésto, lo que un líder hace es que él dirige. Eso no significa que siempre demanda que las cosas sean hechas a su manera, o sin la opinión de nadie más. Eso es lo que hace un necio, no un líder. (Proverbios 12:15; 13:10; 15:22; 20:18). Pero en cambio, sí quiere decir que él va a dirigir, que a él le toca tomar la última decisión. Y esto significa que tú lo debes de seguir, y no de una manera externa, egoísta, llena de resentimiento; lo debes de seguir respetuosamente y de corazón. Al menos esto es lo que la Biblia dice (Efesios 5:22; 1 Pedro 3:1-6)

Otra cosa es que quizá es tiempo de que te quites la etiqueta de mártir; que dejes de culpar a tu marido de tu infelicidad, y empieces seriamente a tratar esto delante de Dios. Quizá tengas situaciones que tienen que ver con lo que significa ser mujer de acuerdo a la manera en que Dios define la feminidad. Hay mucho de eso por ahí, y lamentablemente está muy camuflajeado en el espíritu del mundo y aún entre la crema y nata de los "evangélicos". Pero seamos honestos, cada vez que pensamos que tenemos una mejor idea que Dios nos encontramos de regreso en el Edén haciendo éso que Eva hizo, (después de que su esposo la complació) meternos en un lío desastrozo.

Recuerda también: "dirigir" no significa "hacer lo que tú quieres que él haga sin que tú se lo tengas que decir"

Hermana, si algo de esto llega a algún lugar cercano al que tú vives, necesitas trabajar seriamente. Es muy importante, de verdad importa. Necesitas empezar con la premisa de que la idea de Dios (que quizá no te encanta) acerca de lo que es ser mujer es infinitamente mejor que tu "brillante idea". Es ahí dónde necesitas empezar, y empezar a trabajar ya. y Dios. toma tu cruz para así morir a tus propias ideas personales de lo que es ser mujer y puedas luego levantarte y tomar la idea que Dios tiene de lo que en realidad es ser mujer. Este no es el trabajo de tu pastor, ni el trabajo de tu esposo. Es tu trabajo.

Si no haces ésto,  si no estás dispuesta a hacer ésto, entonces es momento de que reconsideres cuál es el corazón, el fondo de lo que en realidad significa ser Cristiano. No estoy diciendo que no eres Cristiana; estoy sugiriendo que quizá,  por algún momento se te ha olvidado lo que significa de una manera práctica, ser Cristiana.

Mucho más se podría decir de este tema, pero pienso que a lo mejor con esto es suficiente por ahora para dejarnos pensando, al fin que éste es un pequeño post en un blog.

Para terminar quisiera tratar de resumir todo en una sola pregunta: ¿Eres el tipo de esposa que te gustaría dirigir si tú estuvieras en los zapatos de tu marido?


Dan Phillips.



©2006-2011 by Phil Johnson and the PyroManiacs. Todos los derechos reservados.Traducido con permiso.

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¡Más Que Nuestro Amigo, Ayudador o Benefactor! por James Smith



"Y seré a ellos por Dios..." Hebreos 8:10

Esto es, a todos los redimidos de Dios, a su pueblo.

Yo seré...
  el objeto de su adoración y confianza,
  el objeto de su meditación,
  la fuente de su felicidad.


El que sea nuestro DIOS-- es más que el que sea nuestro amigo, ayudador o benefactor (las criaturas son eso para nosotros). Él quiere hacernos bien de acuerdo a su toda suficiencia; Él quiere bendecirnos como nadie nos puede bendecir.


El  nos perdona --- ¡y nos perdona como Dios!

El nos va a santificar -- ¡y nos va a santificar como sólo Dios lo hace!

Él  nos va a confortar -- ¡Y confortar como nuestro Dios!

Él nos va a glorificar -- ¡Cómo sólo Dios lo puede hacer!

Si Él es nuestro Dios-- ¡Él es nuestro TODO!

¡Y todo lo suyo es nuestro! ¡Él es nuestra herencia, nuestra gloriosa herencia es Él y sólo Él!

Considera, cuando...
  estés en peligro,
  en la oscuridad,
  en la tribulación,
  en la tentación,
  en tus deberes diarios, o
  en la aflicción...

que Dios te será por Dios...

  librándote,
  iluminándote,
  confortándote,
  fortaleciéndote,
  santificándote.

¡Qué el sea tu Dios! Busca en tu Dios todo lo que Él te ha prometido-- ¡es todo lo que necesitas! Adora sus  perfecciones Divinas, y regocíjate de que bendiciones son derramadas  para que seas eternamente bienaventurado.

Vive para su gloria, camina por su Palabra --y Él se va a glorificar en tu bienestar presente y eterno. ¡Él se goza en hacerle bien a su pueblo, Él se deleita en bendecirlos!

"Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en la mente de ellos,
Y sobre su corazón las escribiré;
Y seré a ellos por Dios,
Y ellos me serán a mí por pueblo" 
Hebreos 8:10 (énfasis añadido)


James Smith (1840)


********************************


Nota: En los 1800 una nota aclaratoria no hubiera sido necesaria, sin embargo en nuestros días, es necesario aclarar (a causa de la gran aceptación del llamado Evangelio de la Prosperidad) que los hombres piadosos, los padres de la iglesia, los Puritanos, los hombres y mujeres apegados al Cristianismo Bíblico e histórico, cuando se referían a ser bendecidos por Dios, no hablaban principalmente de los bienes materiales; en la gran mayoría de las veces, hablaban de las bendiciones espirituales que permiten al creyente vivir una vida de abundancia espiritual, de prosperidad espiritual en esta tierra para poder vivir victoriosamente sobre el pecado que nos acecha cada día. Ellos reconocían que la provisión de los bienes materiales  viene de mano de Dios, pero su oración siempre era "No me des más, para que no peque contra ti", y jamás se hubieran atrevido a "reclamar riquezas para vivir en abundancia" como hoy tristemente se enseña.

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Como Leer tu Biblia y Orar y No Dormirte en el Intento

>> 24.3.11



Toda mujer creyente a pasado por esos años cuando los niños están chiquitos y hay mil cosas que hacer, trastes que lavar, ropa que doblar, pañales que cambiar; además de jugar a las muñecas, leer libros, preparar un té, cuidar la fiebre de alguno y atender al marido.  Y cuando todos están dormidos y queremos leer nuestra Biblia y orar, sin darnos cuenta nos quedamos dormidas.  Pasa un día, dos, tres, un año, y por unas o por otras no logramos cultivar un hábito regular de estudio de la Palabra y de oración y también sin darnos cuenta cada vez somos más como las mujeres del mundo, y no hay diferencia alguna en nuestra forma de pensar, de hablar, y de vestir.

Una vida sin oración es la manera más fácil de caminar hacia el mundo, y una vida sin la Palabra de Dios es una vida vacía, es una vida ligera que es arrastrada por cualquier viento de doctrina que sople de una manera agradable sobre nosotros.

Necesitamos primeramente enfrentar nuestro pecado, si es que Dios nos abre los ojos para verlo, y arrepentirnos de creer que es posible vivir una vida Cristiana sin jamás orar ni leer la Biblia. Es claro en la Biblia que Dios espera que los suyos oren:

*Mateo 6:5 "Y cuando ores..."

*Mateo 6:6 "Más tú cuando ores..."

*Mateo 6:7 "Y orando...."

* Mateo 6:9 "Vosotros pues oraréis así..."

*Lucas 11:9  "les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar..."

* Colosenses 4:2 "Perseverad en la oración..."

* I Tes. 5:17 "Orad sin cesar..."


Nuestro cuerpo no es de acero, no podemos decir que no nos cansamos y que no estamos agotadas; eso es verdad, y es por eso que quiero compartirles algunas ideas prácticas que a mi me han ayudado para tener una vida de oración y estudio de la Palabra disciplinada.

1. Despiértate y lévantate por lo menos media hora antes que tu familia e inmediatamente salte de la cama.

2. Busca un lugar fijo. Ve a la mesa del comedor o a la mesa de la cocina, con un cuaderno y una Biblia de estudio. Yo tengo una bolsa lista con todo ésto y plumas de colores para no tener que andar buscando todo eso en las mañanas

3. Lee la Palabra, estúdiala, ve a las referencias cruzadas, lee las introducciones, y mientras lees puedes ir orando sobre esa misma palabra.  Decía un puritano llamado William Bridge,

"Empieza leyendo la Palabra, luego medita en ella, y termina orando conforme a ella... Leer sin meditar es infructuoso; meditar sin leer la Palabra es lastimoso; meditar y leer sin orar acerca de ambas es hacerlo sin alcanzar bendiciones"

Es mejor, leer un capítulo, escudriñarlo, y meditar en él que leer muchos versículos aislados sin entender nada y subrayar nada más lo que nos parece maravilloso aunque no entendamos nada del contexto.

4.  El éxito de tu vida de oración no depende de ti. Si logras establecer un hábito de oración humillate y dale gracias a Dios quien te da las fuerzas para lograrlo, quien produce en ti el querer como el hacer por su buena voluntad. Ningún merito es tuyo; y recuerda que nadie se gana el cielo si ora más o lee la Biblia más. La salvación es por Gracia y gracia solamente.

5. Memoriza la Palabra, medita en ella todo el día y ora con perseverancia. (Sobre esto escribiré más adelante)

¿Te das cuenta de algo? La oración, la lectura de la Palabra y la meditación van de la mano. Es por eso que el usar mi cuaderno para escribir algún versículo, alguna referencia, alguna oración, algo que se que necesito meditar en el día, me ha ayudado. No quiero olvidar lo que aprendo, lo que oro, quiero estar alerta y ¡despierta!

La mejor forma para aprender a orar es leer, estudiar y meditar en la Palabra.  La oración es el puente que une lo que leemos con nuestra vida diaria.

Espero que estas simples ideas les sirvan de apoyo y les sean de base para despegar y formar un hábito de estudio de la Palabra y oración.

Nota... y ¿qué pasa los fines de semana? ¡También despiértate antes que todos ! Lo que me gusta hacer es que me levanto, pongo café en la cafetera y meto unos panquecitos al horno; mientras éstos se hornean y el café se hace yo leo mi Biblia y oro.

Que Dios nos ayude a vivir apegadas a Él cada instante.

Becky

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El Orden, La Rutina y Nuestra Vida de Oración Privada

>> 22.3.11



Me encanta servir el desayuno y tomar un café con calma en las mañanas. Me encantan esos días en que todo parece encajar perfectamente y el ritmo del día es uno fácil de seguir. Si bien es cierto que muchas veces suceden diferentes cosas que no están en nuestras manos, me he dado cuenta que en la escuela en casa, el orden y la rutina parecen ser mejor establecidas cuando la mamá ha aprendido a ser ordenada en su propia rutina, y sobre todo en lo que concierne a la vida privada de oración.

Martín Lutero decía "Hoy tengo muchas cosas que hacer, por eso voy a orar dos horas en vez de una", este hombre verdaderamente sabía que la clave para que el tiempo nos rinda es pasar tiempo con Dios. Si eres una mujer Cristiana, una mujer transformada por el Evangelio, sabes que la vida de oración privada no debería de ser algo olvidado.

Cuando descuidamos nuestra oración privada estamos desafiando abiertamente a Dios. El atrevernos a pensar que podemos enfrentar el día dependiendo de nosotras mismas sin pasar un tiempo con Dios no es más que un acto de rebeldía abierta. Cuando dejamos de orar y descuidamos el estudio de la Palabra y preferimos mejor quedarnos media hora más en la cama,  es seguro que nos estamos encaminando hacia una vida cristiana miserable y mediocre, que sin duda se va a reflejar en nuestro hogar y en nuestra escuela en casa.

La manera más segura de cuidar la paz, el orden y la rutina en nuestro hogar es empezar con nosotras mismas. Es empezar cada día con Dios y su Palabra.

A veces nuestra vida es como ese armario en la casa que nos da terror abrir para organizar, hay de todo y de todas las épocas. Tenemos que empezar poco a poco. Te recomiendo que tomes un tiempo para ver que en tu vida estorba el orden; puedes preguntarle a tu marido que te ayude a decirte honestamente que cosas podrías dejar a un lado, al menos por un tiempo, para que tu vida empiece a retomar su orden y no estés tan cansada para poder tener un tiempo de oración y estudio bíblico privado. (En otro post voy a dar ideas prácticas para mamás cansadas).
 

Que el Señor nos ayude a vivir piadosamente en absoluta dependencia de Él.


Becky

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Leer Con Tus Hijos - Un Gran Regalo-

Leer, leer, leer... todas sabemos que importante es inculcar en nuestros hijos el hábito de la lectura; pero como mamás que educamos en casa tenemos que detenernos y ver como es que vamos a inculcar este hábito en nuestros hijos.



Una cobijita en un rincón en el sillón de la sala, alrededor de una mesa en el jardín o todos encaramados en la cama de papá y mamá para leer es en dónde empieza la aventura.

El hábito de lectura en nuestros hijos no empieza cuando nos ven leyendo, ni cuando les compramos libros de su agrado; el hábito de una buena lectura empieza cuando leemos con ellos. Cuando dedicamos horas a leerles en voz alta buena literatura; empieza cuando hacemos de ese tiempo un tiempo especial en el que juntos descubrimos mundos y leyendas,  mundos mágicos y personajes históricos inolvidables.

Recibí en el correo dos preguntas, "¿Qué nos conviene leer a nuestros hijos?"  y "¿Cómo debemos de leer?" a lo cuál prometí responder aquí.

Primero, como base primordial de toda educación Cristiana, debemos de leer la Biblia a nuestros hijos, desde muy pequeñitos hasta el último día que estén en nuestro hogar. Sin el estudio de la Palabra no podemos aprender a pensar bíblicamente. Deseamos que nuestros hijos piensen diferente a los no creyentes pero no invertimos el tiempo necesario para enseñarles la Palabra.

El estudio de la Palabra es primordial en la vida de todo creyente,  y si queremos crear niños lectores, ¡cuán importante es que la Palabra sea el filtro a través del cuál analicen lo que leen!

Ahora, tengamos cuidado de no leerle a nuestros hijos la Palabra Santa de Dios como si estuviéramos leyendo cualquier libro de historietas. Cuidado con los libros de animalitos que cuentan las historias bíblicas, cuidado con los vegetales que presentan a los personajes bíblicos de una manera absurda, cuidado con los libros que cuentan las historias bíblicas enfocadas en el hombre. (He visto, por ejemplo, Biblias ilustradas para niños tituladas algo así como "Cartas de un Rey a su Princesa" y todo el contexto es cambiado y en vez de estar centrado en Dios se centra en la pequeña)

No tengamos miedo, no dudemos en leerles directamente de la Biblia. El hacer Biblias para niños es un invento muy moderno, que hace que la lectura sea superficial. La Palabra de Dios es útil y  eficaz para transformar inclusive la vida de un  niño. Timoteo fue instruido en las Sagradas Escrituras desde niño por su madre; los hombres y mujeres de antaño dedicaban horas alrededor del fuego en el calor del hogar a leer a sus hijos de la Escrituras. ¿En qué momento nos dejamos convencer que un niño no tiene la capacidad de escuchar y entender el consejo de Dios?

Ahora, si quieres usar una Biblia ilustrada como apoyo para los más pequeños, te recomiendo esta:

Amazon

Esta Biblia ilustrada la puedes usar como apoyo para los más pequeños, las ilustraciones son realistas, (algo que considero importante para ayudar al niño a distinguir entre un cuento y un libro de historias reales) y además las historias no están parafraseadas, sino que están tomadas directamente de la Biblia. Cuando leemos la Biblia alrededor de la mesa, muchas veces permitíamos a nuestra hija más pequeña que viera las ilustraciones en esta Biblia del pasaje que todos estábamos leyendo. Cuando aprendió a leer, traía a la mesa su propia Biblia, de la que mi esposo le pedía que leyera en voz alta muchas veces.

Otra cosa importante es que tenemos que aprender a leerles a nuestros hijos la Palabra de una manera distinta que un libro de cuentos, o un libro de la historia de nuestro país. De la historia de David, por ejemplo, no es lo más importante saber que usó cinco piedras para vencer a Goliat, sino que Dios es más poderoso que sus enemigos. Podemos detenernos a ver como David no venció a Goliat con una armadura de hombres, con las cosas que el hombre ha diseñado para vencer a sus enemigos, y podemos luego relacionar ésto con el pasaje en el Nuevo Testamento que nos habla de la armadura de Dios (Efesios 6).  Nuestro objetivo no es entretener a nuestros hijos sino presentarles a Dios, su carácter, la historia de la redención de principio a fin.

Es de entenderse que la mamá necesita estar metida en la Palabra, que debe conocer las Escrituras y debe de ser una ferviente estudiosa de ella. Mi mejor recomendación es que leas comentarios bíblicos como los que venden aquí, o muchos de los que se encuentran listos para descargar aquí.

En segundo lugar,  les recomiendo ampliamente leer los llamados Grandes Clásicos de la literatura. Dependiendo de la edad de tus hijos puedes encontrar de todos los niveles e inclusive de todos los precios. Mi recomendación es otra vez, que busques versiones que estén un poquito sobre el nivel de tu hijo, y que le leas en voz alta, disfrutando mucho cada línea, y haciendo diferentes inflecciones en la voz.  Mientras vas leyendo con ellos vas analizando el texto a la luz de la Biblia. Por ejemplo, mi hija (de 7 años) y yo acabamos de leer una versión de Hamlet para niños, y al terminar hablamos de lo que es la venganza, de lo que dice la Biblia acerca de la venganza. Vimos como la venganza del hombre causa un gran daño, dolor y muerte. En fin, este es sólo un ejemplo de como lo hacemos nosotros. (en esta otra entrada hablo de cuando leímos la Iliada juntas) El resultado es que hoy mis hijos desde los 7 hasta los 18 años son ávidos lectores, que saben leer diferentes géneros literarios y saben analizarlos a la luz de las Escrituras.

Ahora, claro que es importante que tu hijo lea por sí solo, pero es más importante, como en todo, guiarlo en sus gustos. Muchas veces los padres están felices porque su hijo lee  "aunque sea eso" y luego dicen "ya luego leerá cosas más avanzadas" Esto no es verdad, un niño que no ha sido entrenado en el gusto de buenos libros, de buena literatura, es casi imposible que solito los escoja leer algún día.

Que encuentren muchos buenos momentos para leer juntos esta semana.

Becky

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La Madre Cristiana y la Instrucción Bíblica -parte seis-

>> 18.3.11

Esta es la última parte de la serie de John Abbott (1800's), La Madre  Cristiana y la Instrucción Religiosa, espero que esta traducción sea de bendición a muchas madres cristianas, a mujeres temerosas de Dios. (Pueden leer la parte uno aquí y la  parte dos aquí, la parte tres aquí, y la parte cuatro aquí, y la parte cinco aquí.)




13. Espera que tu hijo sea un Creyente.  Es de temer que muchos padres no sienten la responsabilidad inmediata de predicarle a sus hijos. Siguen contemplando la idea de que tienen que esperar a que sus hijos alcancen cierta madurez antes de poder entender el evangelio y arrepentirse delante de Dios. La madre que piensa así es culpable de cometer contra su hija la más grande injusticia. Es imposible que una madre sea vigilante y fiel en su llamado si no espera ver un resultado. Cada madre debe abrazar e involucrarse en la instrucción religiosa de sus hijos, con la certera  confianza de que Dios va a bendecir su obra.

Se ha hecho mucho daño en poner énfasis en el día en que alguien se "convirtió" al Cristianismo. Los sentimientos pasados son, en verdad, muy inciertos para probar el carácter cristiano, una verdadera conversión. El objeto de nuestra prueba debe de ser ¿cómo vivo hoy? ¿Vivo hoy en acuerdo con con los requerimientos de Evangelio? ¿Está el corazón hoy notoriamente afectado por humildad, paciencia, y gratitud? ¿Vivo hoy decididamente para Dios? Muchos verdaderos creyentes no pueden nombrar  el día en que nacieron de nuevo; así que no estés ansiosa en este sentido. De hecho, llevar a tu hijo (hija) a dirigir su atención a una experiencia particular, a un momento en particular para tratar de afirmarlo diciendo que fue allí donde nació de nuevo, crea un gran peligro, ya que estás animándolo a basar en esa supuesta experiencia su conversión, en vez de que continuamente busque la piedad y el arrepentimiento.

Que cada madre ponga todo su corazón en predicar a sus hijos el evangelio, en mostrarles el dolor que hay en el pecado y la bendición de vivir en dependencia a Cristo. Que cada madre ponga toda diligencia, y evite todas las tentaciones para entonces predicar a sus hijos el evangelio.  Dios ha dado a los padres sus hijos, y les ha dado directrices para educarlos; si la madre es fiel en su labor, ¿no le dará también Dios las fuerzas para hacerlo? y ¿no bendecirá Dios su labor? Despojémonos, pues,  de toda incredulidad. Cuando dudamos no estamos confiando en las promesas de Dios.  Instruye a tu hijo, ora por tu hijo, cree que el Señor va a hacer su obra.  Que tu corazón se alegre y agradezca a Dios por los frutos tempranos, por las señales de piedad en la vida de tus hijos.

14. No hables de la piedad de tus hijos a otros.  Esto causa un gran daño. El niño se interesa por los asuntos de Dios, y muestra gran entusiasmo por las cosas pertenecientes a la religión y pronto todos alrededor ponen su atención en él; y empieza a recibir mucha atención y en la gran mayoría de las veces mucha adulación. De esta manera el niño es aventado a un horno de grandes tentaciones.

¿Cuántas veces el mismo ministro se ve afectado por la adulación? ¿Puede un niño recibir la adulación de los mayores y no ser afectado? La humildad es una de las principales virtudes de un Cristiano. Tengamos cuidado de no exponer a nuestros hijos a la adulación; en el momento en que empecemos a a exaltar en nuestros hijos su piedad, su amor por Dios, su corazón va a estar siendo hinchado de orgullo. La niña puede entonces decir cosas, y hacer cosas para atraer la atención. Sus oraciones y sus muestras de piedad serán siempre buscando la adulación de los mayores. Guarda a tus hijos de estas tentaciones, no hagas públicos sus sentimientos. Con cuidado y amor aviva la llama en su corazón dentro de la seguridad de tu hogar.  Bajo tu protección, ayúdalo a crecer fuerte y estable en su carácter. Introdúcelo gradualmente a los deberes públicos de la vida cristiana. Enséñale a ser humilde. De esta manera lo vas a guiar a que ande en el camino de la humildad y al mismo tiempo a ser un siervo fiel y ardiente de Cristo.


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Como pueden ver la percepción de lo que es ser una madre cristiana se ha ido transformado a lo largo de los años; los estándares se han ido bajando y las expectativas ya no sin bíblicas. Tristemente este libro de John Abbott en ninguna manera sería popular hoy en día, ni siquiera entre muchos evangélicos. 

¡Cuánto anhelo ser una verdadera madre Cristiana!

Si en verdad hemos nacido de Dios no podemos vivir bajo los patrones y expectativas del mundo; es de suma importancia vivir bajo lo establecido por Dios aún cuando esto signifique tener una agenda muy distinta a la del mundo. Que cada hogar cristiano sea un lugar diferente, uno en que verdaderamente la Palabra de Dios reine y gobierne cada área de nuestra vida, y que Dios nos ayude como madres cristianas a retomar el camino que nos corresponde.

Becky


Traducción©Becky Pliego 2011 Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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La Madre Cristiana y la Instrucción Bíblica -parte cinco-

>> 15.3.11

Hoy continuamos con la serie de John Abbott (1800's), La Madre  Cristiana y la Instrucción Religiosa, espero que sea de bendición a muchas madres cristianas, a mujeres temerosas de Dios. (Pueden leer la parte uno aquí y la  parte dos aquí, la parte tres aquí, y la parte cuatro aquí)



10. Mora particularmente en el Salvador; depende de Él para la instrucción piadosa de tus hijos.  La Biblia nos enseña que la predicación de Cristo crucificado es el gran instrumento que Dios usa para convencer de pecado, y guiar al hombre al arrepentimiento.... Tu hijo debe escuchar de tu boca acerca del Salvador, de su encarnación, de su vida, de como lo persiguieron, y de su muerte cruel en la cruz. Y cuando le digas a tu hijo que fue Dios que se hizo carne, y que sufrió toda clase de indignaciones para redimir a los suyos, a criaturas pecadoras de manos del enemigo, le estarás realmente enseñando de la misericordia de Dios y de la ingratitud y el gran pecado arraigado en el  corazón del hombre...

Que los padres sean imitadores de los apóstoles, y le prediquen a sus hijos de un Salvador que sufrió en la cruz. Que les muestren a Dios en Cristo, reconciliando al mundo en Él. Esta es la simpleza del Evangelio... Habla a tu hijo de Cristo, de Dios hecho hombre, que sufrió y murió para salvar a pecadores como él. Dile que un día va a tener que comparecer delante de ese mismo Cristo y éste Cristo es Dios mismo.

La madre que no presenta continuamente al Salvador como lo presenta la Biblia, la madre que no mora en la historia de la cruz, de los sufrimientos de Cristo y de su muerte, no ha aprendido lo simple y poderoso del Evangelio... El Evangelio es el único instrumento dado por Dios para subyugar el poder del pecado en el corazón del hombre.


11. Ora con tus hijos. No es solamente el deber de la madre orar por sus hijos, sino también y más cuando están pequeños orar con ellos. Deja que oigan tus súplicas fervientes a Dios que los haga sus amigos. Permíteles ver que tus intensos deseos de que sean preservados del pecado y preparados para el cielo. Es seguro que ellos van a recordar estas escenas de devoción en los años que vengan...

La oración del justo es eficaz. Dios oye y responde a sus oraciones. Pero lo hace siempre de acuerdo a las leyes que Él mismo ha establecido. Es presuntuoso pensar que Él quebrantaría sus mismas leyes, que Él rompería la armonía de sus estatutos. Él obra a través de sus mismos preceptos. Por lo tanto deberíamos de esforzarnos en alinear todos nuestros esfuerzos, manera de pensar, y hábitos a sus leyes.


12. Enseña a tus hijos a orar por ellos mismos. Puede ser muy útil enseñar a los hijos la Oración del Señor, o a repetir alguna otra; sin embrago es de mayor importancia enseñarlo a ir él mismo ante Dios para agradecerle por todas sus bendiciones del día y para  pedirle perdón por los pecados que haya cometido. Es muy importante enseñarlos a pedir perdón por pecados específicos y no generales. Pedir perdón por pecados específicos requiere más humildad, así como agradecer a Dios por particulares causa más gratitud que agradecer por todo en general. Es importante enseñar a nuestros hijos a repasar su día estando en la cama. Le debemos de ayudar a recordar las misericordias que ha recibido así como las faltas que ha cometido; para entonces dar gracias y pedir perdón a Dios.


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Traducción©Becky Pliego 2011 Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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¿Eres Una Mujer Exitosa?

>> 12.3.11



Que fácil es caer en esta cultura donde se nos impulsa a ser una "mujer exitosa" (tener títulos, tener una carrera fuera del hogar, donde vemos fotos de mujeres con una computadora, delgadas, con tacones altos, con un abrigo hermoso maquillada perfectamente y de pronto deseamos esa imagen de "independencia" (Gen 3:16)  y al mismo tiempo perdemos de vista de lo que realmente es ser una "mujer exitosa" (y vemos la foto de la mujer en la cocina horneando la cena, con hijos alrededor de ella, sin mucho maquillaje, y en las tardes de rodillas orando por su familia... no como algo que realmente deseamos o admiramos). No digo que tener carreras es malo,  yo tengo “la mía” en Educación Especial pero mi título está en una caja guardado, no colgado en la pared, ni en una caja especial fácil de encontrar. Dios me permitió estudiar éso en su momento, y mis hijos hoy en día son beneficiados por mi educación. Pero créeme, lector, no hay nada más exitoso que criar 2 hombres que conozcan la Palabra de Dios y la guarden en sus corazones.

En un mundo tan lleno de vanidades hay 2 niños hombres, que anhelan a los 10 y 12 años un día, tener una familia, con sus esposas y muchos hijos. Los oigo planear que les voy a cuidar a sus hijos ciertos días para que se vayan con su esposa a una cita juntos;  ellos guardan sus juguetes favoritos para dárselos a sus hijos cuando llegue el tiempo, me piden juegos de té que tengo, para que cuando se casen sean de ellos. ¿Hay más éxito en eso? Dime lector, si de verdad encuentras mas placer en un cheque al final del mes o si acaso esos cafés en las mañanas con tus amigas lo valen. Y no lo digo para aplaudirme por mi trabajo, porque Dios sabe que mi trabajo es en vano si no fuera por Dios, por Jesucristo y Su obra redentora en nuestras vidas,  y que es a pesar de MI y de mis malos genios y vanidades que ¡DIOS HA SIDO FIEL!  Mi esperanza y confianza, sigue en El cada día,  pero le doy gracias porque Dios les ha a dado a mis hijos amor por ÉL. Y no tengo más felicidad que ver a mis hijos caminando en la verdad, como dijo Pablo, y si no hay éxito en esto,  no se en que hay... porque un título colgado en mi pared, nunca me dio tanta alegría.

Lector, te voy a dar un consejo que una amiga me dio hace muchos años y yo creo que ha sido uno de los que más me han ayudado:

¡HAZTE DE AMIGAS QUE AMAN ESTAR CON SUS FAMILIAS!

De quien te rodeas importa e importa mucho, es algo que se contagia y deseas ser como ellas, las imitas sin pensarlo. Hazte amiga de mujeres piadosas, que aman a sus familias, a sus hijos, que disfrutan cocinar, y aman orar, que son dedicadas a la Palabra y la caridad y ¡verás como se contagia! Quizá implica cambiar de amistades o seleccionarlas mejor, pero ¡vale la pena ser amiga de mujeres que amen a sus hijos! Que mejor que ser amiga de mujeres para las cuáles sus hijos no son una carga a diferencia de aquéllas mujeres que ya no aguantan para que acaben las vacaciones para mandarlos a la escuela;  Busca amigas que amen a sus esposos y hablen lo bueno de ellos en todo tiempo y que no buscan criticarlos ni de broma, mujeres dedicadas a la oración y a la prudencia, modestas y fieles, hacedoras del hogar, que no les importe perder la figura por ganar hijos. 

Busca mujeres difíciles de encontrar.

De verdad te costará trabajo, pero por eso necesitas orar a diario por amigas que amen a Dios más que a ellas mismas.

Ningún diploma le ha enseñado a una mujer ser esposa y mamá y tristemente, más común que no, esas mujeres que vemos como "exitosas" acaban divorciadas o sin desear hijos porque les puede arruinar su carrera, estilo de vida o cuerpo y viven pensando demasiado de ellas mismas, sintiéndose que merecen el mundo por su educación ¿Y SUS FAMILIAS? Todos esos títulos les podrán quizá  ayudar a mantener a sus hijos, pero sólo la Biblia, el estudio de la Biblia y convertirte en una teóloga por tanto que la estudias, te dará la sabiduría y contentamiento para hacer un hogar donde Jesucristo sea reflejado.

Vale la pena trabajar en esta carrera donde no hay títulos, ni promociones, ni cheques, ni lujos, en la cuál hay dependencia en vez de independencia, sujeción en vez de liderazgo, en dónde vas a  ser una ayudante en vez de ser servida, en donde va a haber modestia en vez de glamour, rodillas raspadas por la oración en vez de suaves, canas y arrugas en vez de cirugías, manos que saben cocinar y lavar en vez de un buen manicure; hijos, en vez de comodidad; prudencia en vez de hablar sin pensar, amorosa en vez de enojona.

Busquemos esa carrera que Dios ha preparado delante de nosotras con mucha perseverancia (Heb 12). ¡Nunca es muy tarde para cambiar carrera! Los pecados de la mente son peores que los que hacemos (aunque los dos están mal). Cuidemos nuestra mente y deseos para no pecar contra Él y que Dios nos de nuevos deseos, nuevos anhelos y transforme nuestra mente y corazón, para desear lo santo, la carrera que Dios ha diseñado para nosotras.

¡Oh, que el Señor que es paciente, tenga misericordia de esta generación! Que el Señor nos muestre lo paciente que ha sido hasta ahora con nosotras y que nos despierte y abra los ojos para ver Su santidad y nuestra inmundicia y vanidades;  que nos ayude a vivir como mujeres.


Norma

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La Madre Cristiana y la Instrucción Bíblica -parte cuatro-

>> 10.3.11

Hoy continuamos con la serie de John Abbott (1800's), La Madre  Cristiana y la Instrucción Religiosa, espero que sea de bendición a muchas madres cristianas, a mujeres temerosas de Dios. (Pueden leer la parte uno aquí y la  parte dos aquí, la parte tres aquí)



8. Es nuestro privilegio, y nuestro deber el describir el cielo a nuestros hijos, así como Dios lo ha descrito. Sólo así vamos a poder implantar en el corazón de nuestros hijos el deseo más profundo de ir a ese lugar de felicidad. Dios nos ha hablado del cielo para que anhelemos ser santos y deseemos ir a ese, nuestro hogar. Tu hijo tiene un hambre de saber, su curiosidad siempre está despierta. Observa lo que sucede en la naturaleza, y hace preguntas que la mente humana muchas veces no puede responder.... Dile que en el cielo va a poder va a poder comprender todas las maravillas de la creación de Dios; y al mismo tiempo puedes hablarle del Salvador, que murió para pagar por nuestros pecados para que podamos ir al cielo.

Presenta la doctrina del cielo a tus hijos, los gozos que hay en ella, esperando que se arrepienta de sus pecados y sea librado del terror del infierno; para que consagre su vida al Señor y a su servicio.

9. Después de la Biblia, como fuente primaria de la instrucción religiosa de nuestros hijos, debemos poner como ejemplo nuestro propio corazón. La madre debe esforzarse cada día por ser lo que ella desea que sus hijos sean. Ella debe de procurar inculcar en su propio espíritu esas virtudes y esas gracias, que ella desearía que adornaran el carácter de sus hijos. Nuestros hijos tienen más derecho de esperar que seamos padres modelo, que nosotros de requerir que ellos sean hijos modelo. Las  tentaciones son tan severas para ellos como para nosotros. Solemos pensar que sus cargas son ligeras, porque en nuestras mentes maduras tendemos a creer que podrían sobrellevar aún un poco más. Y luego cometemos el grave error de excusar en nosotros los mismos defectos que censuramos tan duramente en ellos.

¿Deseas que  tus hijos busquen a Dios sinceramente, afectuosamente, alegremente - como a un Padre- y un Consolador en los tiempos de dolor? Llévalos a Él con tu ejemplo. Permite que ellos vean esta devoción en ti. Cuando enfrentas la muerte en tu hogar, o cuando el desastre llega y arrasa con tus comodidades y placeres; o cuando la enfermedad llega y te roba la bendición de atender los deberes de tu hogar y  te encuentras con fiebre y dolor tendida en tu cama, aprovecha para mostrarles a tus hijos las grandes y hermosas bendiciones de confiar en Dios. Una sonrisa en tu rostro, una mirada que imparte confianza, una palabra que da ánimos y que muestra tu sujeción de todo corazón a la soberanía de Dios, va a impactar el corazón de tus hijos que te observan detenidamente.

Las palabras son como el aire. Caen en el oído y se olvidan. Pero ¿quién puede olvidar el ejemplo consistente y siempre presente? ¿Qué hijo puede olvidar la vida diaria con su padre y madre?

Los adornos de gracia, los rasgos de carácter, los principios de la piedad, son mejor inculcados en la vida del hijo a través de la poderosa influencia del ejemplo. ¿Deseas que tu hija aprenda a controlar sus pasiones y a tener un espíritu afable y apacible? ¿Deseas que le hable tiernamente a su hermano aún cuando él esté irritado y malhumorado? Enséñale a hacer esto con tu ejemplo. Cuando la mujer que te ayuda en los quehaceres de la casa rompe descuidadamente  un jarrón de porcelana, o cocina mal, o rompe la lámpara de aceite sobre tu alfombra- es el momento perfecto para enseñar a tu hija a tener dominio propio. Esta es tu hora de conflicto. Ten dominio propio, gana la victoria y tu hija va a aprender a tomar de tu ejemplo fuerzas para poder luego ella luchar contra sus propias tentaciones y pecados.

No digas que la pruebas y las dificultades que llevas son grandes en sobremanera para ser llevadas siempre con la misma ecuanimidad. Dios no pone sobre su hijos cargas imposibles de llevar. Necesitamos disciplinarnos en todas estas cosas para que podamos tener empatía con nuestros hijos en sus pruebas.  No nos deberíamos de sorprender si es que vemos a nuestros hijos desesperarse y airarse ante las decepciones y pruebas que les sobrevengan, cuando lo normal en nosotros es perder la calma, resentirnos, y explotar con palabras iracundas cuando alguien nos exaspera.


Los padres no deberían nunca, y menos en presencia de sus hijos, dar rienda suelta a su enojo e irritación. Aún cunado el hijo actúe mal no deberíamos de perder el control y menos llenarnos de resentimientos que se notan en una simple mirada. Debemos actuar firmes en ocasiones como ésas, y reprender a nuestros hijos efectivamente, pero al mismo tiempo debemos mantener  un espíritu afable y apacible, que debe de ser un rasgo característico de todo creyente.

De hecho, el que la disciplina parental sea efectiva, va a depender en gran parte si se imparte de una manera tierna y amorosa.

De la misma manera, el amor al prójimo y el buscar el bien de otros son cultivados  de la mejor manera a través de la influencia del ejemplo de los padres. ¿Estás dispuesto a cultivar en tus hijos empatía por el prójimo, a dolorerse con los que se duelen, a tener un espíritu generoso, a ayudar activamente al prójimo? Lleva a tu hija contigo por los pasajes en los que hay dolor, enfermedad y pobreza. Enséñala a cargar la canasta llena de provisiones para aliviar la necesidad de otros.

Es un arreglo hermoso de parte de la Providencia Divina, el que gran parte del carácter de nuestros hijos se forme en nuestro propio corazón. Si quiero enseñar a mi hija a evitar la vanidad, el orgullo, y el egoísmo, debo  primeramente cultivarlos en mi persona, enfocándome en ser industriosa, a ser humilde, y a estar dispuesta al sacrificio personal. Este método es más efectivo que cualquier otro si en verdad quiero alcanzar su corazón e influenciarlo. La mejor manera de enseñar a mi hijo a controlar sus arrebatos impetuosos es, principalmente, ganando victoria sobre mi mismo y sujetando todas mis pasiones. Es entonces dentro de mí, en mi propio corazón que puedo obrar de una manera más efectiva en moldear el corazón de mis hijos. Si quiero promover en ellos un progreso oral, debo de ir siempre delante de ellos, dirigiendo el camino.

¿Qué preguntas tan duras se levantan ahora en el corazón del padre? ¿Soy lo que quiero que mi hijo sea? ¿Soy agradecida, sujeta, alegre? ¿He conquistado mis pasiones? ¿Me presento a diario delante de mis hijos como un ejemplo seguro el cuál mis hijos pueden seguir? Aquí yace la gran labor de ser un padre fiel. Aquí se encuentra la fuerza de la disciplina que ejerzamos en nuestra familia. Sigamos el ejemplo de nuestro Salvador, quien usó palabras persuasivas con gran poder pero vivió con el poder de persuasión dejándonos su ejemplo a seguir.


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Traducción©Becky Pliego 2011 Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor/traductor y procedencia. Fotografía@Becky Pliego todos los derechos reservados.

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Galletas "Oreo" Hechas En Casa

>> 6.3.11

¡Así como se oye! Estas galletas tipo Oreo® están deliciosas y nada difíciles de hacer. Las animo a hacerlas y disfrutarlas con un buen cafecito o como de costumbre, acompañadas con vaso de leche fría.




Lo que necesitas:

Para las galletas de chocolate:

1 1/4 de harina
1/2 taza de cocoa
1 cdita. de bicarbonato
1/2 cdita. de polvo para hornear
1/4 cdita. de sal
1 taza de azúcar
1 1/4 barra de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
1 huevo grande
2 cdas de agua fría


Para el relleno:

Opción Uno:

1/4 taza de mantequilla sin sal.
1/4 taza de manteca vegetal
2 tazas de azúcar glass.
2 cdas. de vainilla


Opción Dos (esta es lo que nosotros hicimos; mil gracias a mi amiga Elizabeth por la idea)

225 grms. de queso mascarpone ( o queso crema bajo en grasa, o queso ricotta)
1 barra de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (lo que significa que ahorita mismo la saques del refrigerador :))
2 1/2 t. de azúcar glass. (yo le puse 1 1/2 taza y me gustó mucho como quedaron)
1 cda de vainilla



Procedimiento:

1. Pre-calienta el horno a 190ºC

2. En un procesador de alimentos o en un cuenco o en la batidora eléctrica mezcla la harina, la cocoa, el polvo de hornear, el bicarbonato, la sal y el azúcar. Pulsando o en velocidad baja añade poco a poco la mantequilla,  el huevo y el agua. Continúa procesando hasta obtener una masa moldeable. La textura es parecida a la masa de "Play-Dough" con la que los niños juegan.

3. Forma las galletas y pónlas en unas charolas para hornear. Hornéalas por 9 mins. aproximadamente. ¡No más! Si las dejas más tiempo te van a quedar MUY duras.

4. Déjalas enfriar y mientras prepara el relleno.

5. Cualquiera de las dos opciones se hacen de la misma manera. Mezcla en la batidora a velocidad media todos los ingredientes por tres minutos. (Mi amiga Elizabeth recomienda que si usas la opción de queso, antes de armar los "sándwiches de galleta",  metas al refrigerador la mezcla por lo menos una hora.)

6. Ahora sí, a armar las galletas... ya sabes como es que te tienen que quedar.



¡Qué las disfruten!


Becky


Nota: Esta receta ha sido adaptada de la original  

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La Madre Cristiana y la Instrucción Bíblica -parte tres-

>> 5.3.11

La verdad estoy feliz de poder traducir una gran parte del artículo del escritor de los 1800's John Abbott para su beneficio, espero que sea de bendición a muchas madres cristianas, temerosas de Dios. (Pueden leer la parte uno aquí y la  parte dos aquí)

My Daily Journey -through my lens-


5. Evita introducir temas concernientes a la religión en ocasiones desapropiadas. Hay momentos en los que se ocasiona un daño grave al hablar en el nombre de la religión. Por ejemplo, tu hijo está exasperado y tú lo "sermoneas" en ese momento; eso no va a ser edificante de  ninguna manera. Es mejor, después de corregirlo, ya en la noche y al lado de su cama, cuando las pasiones se hayan apagado, arrodillarse a su lado para hablar con él de sus pasiones, de su ira y del arrepentimiento. Puedes inclusive arrodillarte al lado de su cama simplemente a orar, en silencio. Cuando su mente esté tranquila y las pasiones ya no estén a flor de piel y ya no estén gobernando sobre la razón, seguramente él te oirá y podrá pedir perdón.

Cuidado con tener conversaciones largas y tediosas de temas concernientes a Dios. La mente del niño no puede concentrarse por un periodo muy largo de tiempo en un sólo tema, sin desgastarse. Cada palabra que es hablada una vez que el niño da señales de su agotamiento es vana y hace más mal que bien. Si la madre hace buen uso del juicio común y actúa sabiamente según lo que observa, pronto va a ser una persona que no va a dejar pasar por alto las oportunidades propicias para influir positivamente a sus hijos. No hay reglas mejores que la observación y la reflexión de parte de la madre.


6. Haz de la Biblia tu libro de texto para la instrucción religiosa de tus hijos.  Que el carácter de nuestros hijos sea formado usando el modelo de héroes santos. La madre, cuando enseña con la Biblia en la mano, añade bendiciones de Dios sobre su hijo.

La Biblia es la influencia más grande que tenemos los padres. En ella se encuentran, se unen las narrativas más emocionantes y todo lo concerniente a lo que es espiritual y sagrado. Sus narrativas despiertan la imaginación del niño; está llena de incidentes heroicos, todos poderosos para mover el corazón del hombre más que cualquier otro libro u otra cosa.

A veces no tenemos suficiente fe en el poder de la Biblia. Para la madre debería de ser su manual, su armadura, un tesoro del cuál ella pueda echar mano para influir a sus hijos cada día. La mente del  pequeño escucha con atención las biografías y las historias que llenan sus páginas. Cuéntale a tus hijos la historia del Edén, de la Caída, de la maldición; de la ciudades que en una planicie se construyeron y fueron envueltas en el fuego del juicio de Dios; de Samuel, de José, de Moisés, de David, de Rut y de Daniel. Lee a tus hijos estas narrativas con la belleza y profundidad con que fueron inspiradas y despertarás en ellos un deseo profundo en sus mentes de saber más. Los estarás advirtiendo en contra de la vileza de la infidelidad, usando argumentos más potentes que cualquier otra demostración o ejemplo filosófico.

La madre no debe de ceder el privilegio de enseñar a sus hijos en las verdades Bíblicas a otros -ni al maestro de la escuela dominical, ni al pastor de la iglesia- Aún cuando ella esté muy agradecida por ellos, debe recordar que el privilegio es suyo, particularmente suyo, es un privilegio inestimable que le pertenece a ella - un privilegio que nadie puede o debe quitarle, es el de tomar la mano de su hijo y llevarlo ante el Salvador. La voz amorosa de la madre debe de ser la que guía la mente de su hija al jardín de Dios en lo alto, a sus mansiones celestiales, a sus aguas tranquilas, a sus pastos verdes, al inagotable gozo. El tono tierno de la madre también debe ser el que hable de las terribles consecuencias de pecar en contra de un Dios justo, del dolor y la desesperación que consumen como el fuego que no se apaga o el gusano que no se muere al pecador que no se arrepiente. Para hacer ésto, la Biblia debe de ser siempre el almacén de instrucción religiosa. La Biblia es el poder de Dios.

7. Al enseñar a tus hijos de las Escrituras, que tu meta sea interesarlos en las verdades morales que las narrativas conllevan.
Hay muchas partes de este libro Santo que los niños desde muy temprana edad pueden entender y apreciar. Otras, debido a su estilo o el tema que conllevan, van a ser de más provecho para mentes maduras. Es necesario, de cualquier manera, leer y explicar toda la Biblia a nuestros hijos. Inclusive es de gran importancia enfatizar la memorización de las partes que son más entendibles para ellos desde muy temprana edad, para que estas palabras memorizadas vengan a su mente en los años futuros. Es de gran importancia recordar que la meta delante de nuestros ojos al enseñar a nuestros hijos la Palabra de Dios, es afectar su corazón. Y sería muy bueno que cada madre hiciera una pausa aquí y se preguntara, "¿Qué deber moral me estoy  empeñando en inculcar en mis hijos ahora? ¿Qué efecto práctico en el corazón y en la conducta de mis hijos estoy tratando de producir con esta lección?"

Preguntar a un niño preguntas tales como ¿Quién fue el primer hombre? o ¿Cuál es el nombre del hombre que ha vivido más años? o ¿Quién mató a Goliat? pueden ayudar al niño a pronunciar o escribir diferentes palabras.pero no le está dando ninguna educación religiosa. Puede sí, contribuir a que tenga una mejor memoria pero no hace nada para promover piedad en su corazón. No quiero decir que está mal saber esas respuestas pero quisiera que los padres entendieran lo que es verdaderamente necesario. El que nuestro hijo sepa dar las respuestas correctas no es para presumirlo ante los demás y así alimentar su ego y vanidad. Si nuestro hijo se sabe estas respuestas pero el saberlas no le ha ayudado por ejemplo, a saber escoger buenas compañías, entoces no hemos entonces dado una instrucción religiosa adecuada.

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Traducción©Becky Pliego 2011 Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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La Madre Cristiana y la Instrucción Bíblica -parte dos-

>> 3.3.11

Seguimos leyendo del libro de John Abbott, (1833) acerca de la responsabilidad que la madre tiene en la educación Cristiana de sus hijos. Estoy traduciendo, no todo el capítulo, pero sí las partes más relevantes de éste. (Pueden leer los dos primeros puntos aquí)



3. Presenta las cosas concernientes a Dios, a la religión*, con un gran ánimo. No hay verdadera felicidad sin piedad. La religión es para hacernos felices aquí y y en la eternidad; para dispersar la mente entenebrecida y llenarla de gozo.

Muchos padres se  equivocan en este aspecto. Ellos se enfocan solamente en enseñar a sus hijos del terror de la ley. Hablan con sus hijos con caras largas y siempre sobrias; su voz siempre melancólica, haciendo de este tema algo repugnante.

Podemos también caer en el otro extremo. Es extremadamente importante enseñar a nuestros hijos de la naturaleza del pecado, de la justicia de Dios, de la terrible pena del pecado. El niño debe de ser enseñado a ver a Dios tal como Él es, un Dios que aunque ama a sus criaturas, no puede sino ver el pecado con repulsión. Si hablamos a nuestros hijos solamente de la bondad del Creador, manifestada en todos los favores que de su mano recibimos diariamente, vamos a inculcar en ellos una impresión equivocada. Es de temer que muchos se engañan a sí mismos pensando que aman a Dios cuando tienen en sus mentes una "idea poética y linda de de un Ser sublime, bueno y sentimental"- cuyo carácter está basado en la indulgencia y el cariño. ¡Esas personas están muy lejos de adorar al Verdadero Dios!

Dios debe de ser presentado como Él mismo se nos ha revelado en las Escrituras y en la obras de la naturaleza. Él es un Dios de misericordia - pero también de justicia. Él es un Dios de amor - y también es fuego consumidor. Él debe ser amado con nuestros afectos más profundos - y también con reverencia y temor santo. Así que, debemos enseñar a nuestros niños que el pecado jamás se irá sin castigo. Es también importante enseñarles que en su bondad Él está dispuesto a perdonar al pecador arrepentido. Enseña a tus hijos a estar también agradecidos por el cielo que espera a los creyentes. Que siempre que les hables de las cosas de Dios, los deberes de la religión sea con sentimientos de gran regocijo, felicidad; que el niño sepa que la tristeza, el dolor, lo sombrío están conectados solamente con la desobediencia y el pecado.  Hay tanto que hablarles de los gozos prometidos en  el cielo, tanto como para despertar en ellos un ánimo por entrar a Él. Enséñales a ser agradecidos con Dios, a tener esperanza. Háblales de las promesas eternas para los hijos de Dios. Llévalos ante su Creador, incítalos a anhelar el cielo.


4. Procura ocasiones apropiadas. Todos nosotros sabemos que hay ocasiones en que el corazón está más susceptible y la consciencia más tierna....

Una madre debe de estar siempre atenta para procurar y tomar ventaja de esas ocasiones. Cuando ella vea a su hija con un corazón más tierno y abierto, debería de buscar al Señor en oración ferviente, y hablarle a su hija con todo amor y sabiamente del Salvador... ¡Oh, cuán dulce es el placer de presentar el Evangelio al niño cuyos sentimientos son claramente invadidos por el Señor! Si hay algún gozo incomparable en la tierra es ver una esta escena como ésta. La madre feliz guiando a su pequeño ser inmortal al hogar eterno, tiene un gozo incomparable, uno que el mundo no puede entender ni conocer. La madre debe siempre de tener su corazón lleno del amor de Cristo, para que en todo momento pueda ella comunicar ese mismo amor a sus hijos del alma.

Hay otras ocasiones que son propicias para guiar la vista de nuestros hijos al cielo. Esa noche tempestuosa, cuando llevas a tu hijo a su cama. La lluvia golpea violentamente sobre las ventanas. El viento silba por las esquinas de su cuarto. Todo es oscuridad y penumbras. La mente del niño se ve necesariamente afectada  por la furia de los elementos de la naturaleza. Tú sabiamente abrazas esta oportunidad para inculcarle una lección de nuestra confianza en Dios. "Mi hijo," tú dices, "es Dios quien causa el viento soplar y la lluvia caer. Ni tu padre ni yo podemos hacer cesar esta tempestad, ni tampoco podemos hacerla más recia. Si Dios lo deseara, Él podría hacer que el viento soplará  de tal manera y la lluvia cayera con tal fuerza que se romperían todas las ventanas y aún la casa sería destruida. Pero Dios tiene cuidado de nosotros, si se lo pides. Nadie más puede tener cuidado de ti, como Dios. Espero que tú ores a Dios pidiéndole su protección para ti, para tu padre y para mi esta noche. Y cuando Dios mande que la tormenta cese, y las nubes desaparezcan volverá la calma, y la luna y las estrellas brillantes volverán a brillar".

De diferentes maneras como ésta, es que el niño debe de ser enseñado a depender enteramente de Dios. No podemos no dejar que sea impresionado por el poder de su Creador. Tú puedes decirle que Dios es omnipotente y  puede no quedarle muy claro, pero muéstrale una escena en que Dios despliegue su poder, y su atención será completa y la verdad será entendida con más claridad. Cuando la madre sale de la habitación del niño y él se queda sólo en la oscuridad, escuchando la tormenta rugir, su mente , ¿no estará pensando en la grandeza y el poder de su Creador? , ¿No pensará que cosa terrible sería ofender a un Ser así?Y si este niño ha sido bien instruido a poner su confianza su confianza en Dios, la tormenta no podrá inquietar la paz de su alma. Él sabrá que Dios es su protector y que no debe temer mal alguno.

Este es un ejemplo de como una madre puede inculcar impresiones que nunca se van a olvidar. Pensamientos como éstos, introducidos a temprana edad van a darle madurez, lo van a guiar a la reflección, y con la bendición de Dios, van a promover su bien eterno. Un incidente trascendente como éste tiene un mayor efecto que horas de conversaciones.

Una de las labores mas importantes de la madre es estar atenta y observar cuándo es que llegan estas oportunidades y diligentemente buscar hacer uso de ellas. Cualquier padre que es fiel va a encontrar innumerables oportunidades, que le van a ayudar a acercarse y casi palpar el corazón de su hijo. El tiempo de enfermedad llega.Tu hijita está con una fiebre muy alta y está inquieta sobre su cama. Metes en la tina su cuerpo ardiendo y humedeces sus labios y su lengua, al mismo tiempo que haces esto ella te oye orar, y orar, pidiendo a Dios que restaure su salud. Finalmente la fiebre deja su cuerpo, y se despierta de un sueño reparador y sin dolor. Es entonces cuando le dices que si Dios no hubiera intervenido, la enfermedad la hubiera podido llevar a la muerte. Al apuntar a este acto de la misericordia de Dios, que ella puede ver y sentir, puedes incitar en ella un corazón sinceramente agradecido a Dios. Y al mismo tiempo mostrarle que el peor dolor no es la enfermedad sino el desobedecer al Padre Celestial.

Una niña en el vecindario muere. Tu hija te acompaña al funeral. Ella ve el cuerpo sin vida de la que era su amiga. ¿Qué madre va a querer desperdiciar una oportunidad como ésta de enseñar a su hija el significado de la muerte? Cuando tu hija se va a dormir esa noche, es cierto que va a pensar en su amiga que ha muerto y tú puedes estar allí para hablarle de la eternidad, del Trono de Justicia de Cristo, de los gozos del cielo y el dolor del infierno. ¿No es el momento ideal para que su corazón entienda?, ¿no es el momento en lágrimas de simpatía van a llenar sus ojos? Y al continuar hablando, le dirás a tu hija que ella también va a morir en algún momento, que también va a dejar amigos atrás y va a entrar delante de Cristo para ser juzgada y así entrar a la existencia eterna, ¿No verá más claro en ese día la realidad de tus palabras y no serán siempre recordadas por ella? Muy pocos niños lo olvidarán...

Es a través de introducir a nuestros hijos a escenas como éstas y de aprovechar  estas oprtunidades, que vamos a inculcar efectivamente lecciones de piedad. Un incidente como éstos penetra más profundamente el corazón que grandes cantidades de conversación ordinaria.


Quizá estás paseando con tu hijo. Es una hermosa mañana de verano. Los campos se despliegan delante de ti con gran hermosura. El canto de las aves se escucha. Toda la naturaleza parece cantar con alegría. Sigues avanzando y tu vista no puede sino ver la montaña, el valle, la rivera del río el bosque y los pastos verdes en donde el ganado pasta. ¿Qué mejor momento para introducir a tu hijo a el Buen Pastor, que protege a sus ovejas, y las reúne en sus brazos? ¿Qué mejor momento para la madre que hablar con una elocuencia tal que no se ha visto en el púlpito?

Si cuidadosamente se buscan y se aprovechan momentos como estos, vamos a poder impresionar en la mente de nuestros hijos enseñanzas tales que todos los años no van a poder borrar. Puedes también apuntar a la devociones durante todos los variados eventos y cambios en la vida; que todas las cosas del cada día sirvan para apuntar la mente de nuestros hijos a Dios. La furia de la tormenta, la hora de la enfermedad, la procesión funeraria, la campana del cementerio sonando, todos éstos momentos van a traer en un futuro, el recuerdo de las enseñanzas y las oraciones de la madre. Cuando tu hijo crezca, si es que se aleja del hogar, y un día ande cabalgando solo entre los Alpes, o navegando sobre las olas del océano, su mente va a ser llevada involuntariamente a Él que gobierna las aguas y levanta las montañas...


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*La palabra religión en el sentido que el autor la usa, se refiere a la vida cristiana en conjunto; a todo lo que pertenece a la vida de un verdadero creyente; a su estilo de vida y de pensar piadoso y conforme a las Santas Escrituras.


La parte tres de esta serie está aquí.

Traducción©Becky Pliego 2011 Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor/traductor y procedencia. Fotografía@Becky Pliego todos los derechos reservados.

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La Madre Cristiana y la Instrucción Bíblica -parte uno-

>> 2.3.11

John Abbot (1833) en su libro, La Madre Cristiana, nos da a las madres creyentes diferentes puntos prácticos para ayudarnos a instruir a nuestros hijos en las cosas de Dios. Quiero compartir con ustedes estos puntos clave, esperando que sean de edificación para ti, como lo han sido para mi. Hoy he traducido los dos primeros puntos.




"Nada puede suplantar la la necesidad del esfuerzo y de la instrucción junto a la chimenea en el hogar. La madre debe de reunir a su pequeño rebaño alrededor suyo y debe tomar la responsabilidad de la educación religiosa de sus hijos....

1. Es de primera importancia recordar que el hogar debe de ser un santuario de instrucción religiosa. La madre debe de ser la guía ferviente y afectuosa al Salvador. Ella debe de llevar a sus pequeños de la mano y guiarlos en los caminos de  la piedad.

2. Los padres deben tener un sentido profundo de devoción. Ciertamente es vano esperar que tú puedas inducir a tus hijos a poner sus afectos en otro mundo, mientras  que tus afectos están arraigados a este  mundo presente. Amenos que tú no estés inflamada de deseos cristianos que animen tu corazón, es necio esperar que tu puedas inculcar esos principios en el corazón de tus hijos. Ellos van a imitar tu ejemplo. Ellos confían en tu guianza. Ese pequeño niño que Dios te ha dado, y que se siente tan feliz en tu amor y tan seguro en abrazar esas mismas cosas, esos mismos sentimientos que tú amas.  ¡Oh madre! ¿Puedes ver a tu hijo tan confiado en ti? ¿puedes ser testigo de su amor y sus abrazos, y no sentir la culpa en tu consciencia de que tu ejemplo está guiándolo lejos de Dios y llevándola a una vida de dolor incesante?

Tú amas a tu hijo. Tu hija te ama, y no puede ni imaginar que tú estás abusando de su confianza, y que la estás guiando en los caminos de destrucción.  ¡Qué terrible enterarte que tu madre es la cruel traicionera de tu felicidad eterna! ¡Oh, Madre no cristiana!  Estás casada con este mundo. No has dado tu corazón a Dios. No contenta con destruir el tu propia alma , llevas contigo al mundo del dolor, a ese hijo que te ama como madre y amiga. Hay una crueldad muy grave en esto, que no se puede describir. Uno podría pensar que cada sonrisa interrumpiría tu paz; que cada prueba de afecto penetraría tu corazón; que la culpa de mantendría despierta las noches, y te amargaría cada hora. ¡Oh, madre no cristiana! tú estás destruyendo un alma, ¡y qué alma! ¡El alma del hijo que se te ha encomendado!...

 Pero debes de volverte a tus hijos otra vez. La trompeta del juicio va a sonar y vas a ser llamada ante Cristo. ¡Qué inútil va a ser tratar de explicar lo que sientes allí! ¡Ese día terrible va a llegar! ¡L hora señalada pronto vendrá! ¡La muerte es seguida por el juicio- y el juicio por la eternidad! ... Piensa que no puedes andar tú en un camino e inducir, al mismo tiempo,  a tu hijo a andar por otro camino. No solamente debes "señalar al cielo" debes "guiar el camino".

La primera cosa que se debe de hacer es que la madre se arrepienta y de su corazón a Dios. Que sea una madre Cristiana, y entonces, sólo entonces podrás esperar que Dios bendiga tus esfuerzos y que guíe a tus hijos al Salvador.  Exhorto a las madres que leen estas páginas y que consideran su felicidad y la de sus hijos importante a que se arrepientan de sus pecados, a que hoy mismo se humillen delante de Dios. La sangre del sacrificio de Jesús ha hecho posible el camino. El Espíritu Santo está listo, para contestar tu clamor, para guiarte.  Cada hora en que tú continúes siendo negligente, estás caminando tú con tus hijos más lejos de Dios, y estás haciendo que el camino de vuelta sea más difícil".


Becky


Puedes leer la continuación de esta serie aquí.

Traducción©Becky Pliego 2011 Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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La Influencia de la Mamá

>> 1.3.11

Son dos, mis hijas del alma,  las veo y me veo; las oigo y me oigo.  Mis hijos vienen y me abrazan, me cuidan y me buscan... no hay duda alguna, las mamás tenemos una influencia brutal sobre nuestros hijos.



¿Qué estamos haciendo con esa influencia?

La mujer piadosa, la mujer que teme a Jehová, sabe usar su influencia de una manera Bíblica.

James Smith, un Puritano de 1861 escribió la siguiente reflexión,


La dirección de una madre piadosa.
¡Oh, cuán privilegio es tener una madre piadosa!
Una que sabe...
el valor del alma,
la persona del Salvador,
el camino de la salvación, y
el poder de la piedad viva en su propio corazón.

Una madre así va a  enseñar a su hijo...
a apreciar lo que es realmente importante y espiritual;
a asegurar un tesoro en la felicidad eterna;
a huir de lo que es pecaminoso y peligroso;
a hacer lo necesario y lo que es moral;
a disfrutar lo que es agradable a Dios y bueno;
a prepararse para el futuro y lo eterno.


 ¡Qué el Señor nos ayude a retomar el verdadero significado de la maternidad! Es precioso servir a nuestros hijos una comida rica, tener la casa en orden y la ropa limpia; pero sobre todas esas cosas, se encuentra nuestra tarea suprema que es instruir a nuestros hijos en los caminos del Señor.

Claro que implica tiempo, mucho tiempo; implica esfuerzo y disciplina de parte de la mamá; y más aún si sus hijos van a una escuela secular, porque cuando llegan del colegio hay que interrogarles sobre lo que aprendieron para luego tratar de "desenseñarles" lo que aprendieron.

Otro gran autor puritano, John Abbott de 1833 nos recuerda,

"Es de primera importancia recordar que el hogar debe de ser el santuario de la educación religiosa"

Me encanta hornear pastelitos con mi hijas y cocinar una rica pasta con todos mis hijos en la cocina ayudando, pero más me gustan  esos momentos en los que nos sentamos juntos, a veces con un café en la mano o un rico helado en la sala y tomo un tiempo especial para instruirlos en la Palabra. ¡Es el mejor momento del día!

No desperdiciemos nuestra influencia, nosotros conocemos mejor que nadie a nuestros hijos, sus pensamientos, sus deseos, aprovechemos la influencia que Dios nos ha dado sobre ellos. No importa la edad que tengan, reúne a tus hijos por lo menos una vez al día, para hablarles del Salvador. El tiempo que están bajo nuestro techo es tan poco, tenemos realmente pocos años para predicarles, para instruirlos en el consejo de Dios; para enseñarles las Escrituras que los pueden hacer sabios para salvación. ¡No desperdiciemos este privilegio!

¿Cómo quieres que tus hijos te recuerden? ¿Siempre con un grito en la boca, con una palabra áspera, corriendo de aquí para allá, regañándolos a la hora de la comida, apurándolos antes de ir a la cama? Yo no quiero que me recuerden así; le he pedido al Señor que me ayude a ser diligente a ser disciplinada para amar a mis hijos de la manera más excelente, hablándoles de la Palabra de Dios desde la mañana hasta la noche, para que se acuerden de mi, no como una mujer perfecta, porque esto muy lejos de serlo, pero sí de una mamá temerosa de Dios, que tenía la Palabra de Dios en su boca.

Dice la Biblia,

"Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
    Y no desprecies la dirección de tu madre;
Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
    Y collares a tu cuello."
Prov. 1: 8-10

Leo esto y tiemblo...Dios manda a los hijos a no despreciar la dirección de la madre... ¡Qué gran influencia tenemos! Nuestra influencia es tal que direcciona la vida de nuestros hijos, ¿hacía dónde estás direccionando la vida de tus hijos? ¿Es una dirección tal que es digna de ser llevada como adorno de gracia sobre su cabeza y collares a su cuello?


¡Que el Señor nos de gracia para ser mujeres piadosas y temerosas de Dios en una generación tan superflua y apartada de Su Palabra!

Becky










 


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Norma y Becky

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