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No Murmuréis

>> 6.10.11



Santiago es claro cuando dice , "Hermanos, no murmuréis los unos de los otros..." (4:11a)

¿Qué es murmurar? El diccionario de La Lengua Española lo define como:

2. intr. Hablar entre dientes, manifestando queja o disgusto por algo.

3. intr. coloq. Conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones.

Al leer esta definición es más fácil darnos cuenta de que murmuramos más de lo que creemos. Y ¿por qué murmuramos? Porque creemos que tenemos la razón, que sabemos más y mejor. Porque creemos estar seguras que nuestra forma de hacer tal o cual cosa es mejor y nos sentimos capaces de hacer "leyes de cualquier cosa" y venimos a ser jueces con malos pensamientos.

Las mamás más experimentadas, murmuran de las madres jóvenes: "¿Cómo es posible que su hijita no duerma toda la noche?", "¿Cómo es posible que le de chocolates y nueces a tan corta edad?", "No puedo creer que dejen jugar hasta tarde a sus hijos", "Es una tristeza que Susanita  no sepa hacer la sopa de la abuela, si ya está en edad de hacerlo."

Es bien fácil murmurar, pero de verdad, vale la pena detenernos para meditar que murmurar de otros, conversar en perjuicio de un ausente, censurando sus acciones (y a veces somos tan arrogantes que hasta censuramos inclusive sus motivos, como si fuéramos Dios y conociéramos las intenciones del corazón), es un pecado y todo pecado nos aparta de Dios. Todo pecado debe de ser confesado delante del Señor para alcanzar misericordia.

El que una mamá decida no lactar a su bebé, no es pecado; el hecho de que unos padres permitan a sus hijos comer golosinas entre comidas no es pecado. El hecho de que una mujer decida tener en su despensa galletas,  cereales, chocolates y refrescos no es lo más sabio, pero no es pecado. ¿Por qué entonces murmuramos de la manera en que otros hacen las cosas?

Las familias que hacemos escuela en casa tenemos que tener muchísimo cuidado de no murmurar en contra de las familias que han decidido no hacerlo. Existen mil y un razones que pueden empujar a otras familias de creyentes a inscribir a sus hijos en otro sistema y no podemos mirarlos con altivez y arrogancia, murmurando en nuestro corazón.

Si tenemos hijos adultos y tenemos la bendición de verlos caminando en el Señor, no murmuremos de  otras familias en las que sus hijos no están caminando rectamente. No seamos jueces, no murmuremos.

¿Cómo podemos vencer la tentación de murmurar? Abriendo nuestra boca delante de Dios en oración por nuestros hermanos en el Señor.


Becky

1 comments:

GH 19 de octubre de 2011, 17:30  

Muchas gracias por este artículo. Como dices, es fácil caer en murmuraciones sin darnos cuenta. Gracias a Dios por su Espíritu Santo que nos "levanta una bandera roja" cuando empezamos a murmurar. Ahora el objetivo es obedecer.... mil gracias por este recordatorio.

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