Perdón... y punto.



Ella viene y me pide perdón; le hemos enseñado a no dar excusas, a simplemente aceptar que algo ha estado mal y pedir perdón...

Pero, ¿por qué el parámetro que uso con ella, con él, no es el mismo que uso conmigo? A veces mido con una vara distinta sus acciones de la que uso para medir las mías. ¿En qué momento se me olvida que un hogar está formado de pecadores que necesitan gracia de principio a fin?

Ya  sabemos que es muy importante pedir perdón a nuestros hijos; lo hemos oído por todos lados, inclusive en el radio y en la tele. No es nuevo. Pero, ¿sabemos pedir perdón?

Lo más difícil no es pedir perdón, seguramente ya lo hemos hecho mil veces... lo difícil es saber pedir perdón. Estamos tan llenos  de nosotros mismos, de nuestros propios razonamientos que cuando venimos a pedir perdón lo hacemos con excusas, y siempre con excusas egoístas.

"Perdón por haberte gritado... pero si tú no me hubieras desobedecido no lo hubiera hecho"


"Perdón por haberte dicho esas palabras... lo que pasa es que ya van mil veces que haces lo mismo"


"Perdón por no haberte escuchado... pero es para que veas lo que se siente cuando alguien no te escucha"

"Perdón... pero tienes que entender que estoy cansada"

"Perdón, se que te ofendí.... pero tuve un día un muy difícil y me gustaría que me pensaras un poquito más en mi"


"Perdón... pero es que nadie parece entender que estoy en esos días"

¿Qué más?, ¿cuántas excusas más vamos a seguir diciendo?  Todas esas excusas invalidan nuestro "Perdón", lo hacen hueco, sin sonido, nulo,  como sombras en las que no hay luz.  Nuestros hijos, nuestro esposo, no se quedan con el perdón que salió de nuestra boca,  sino que se quedan con lo último que decimos que es algo en contra de ellos.

Si vamos a añadir algo a nuestro perdón.... que sea el Evangelio.

"Perdón... soy una pecadora y esas palabras salieron de mi corazón; perdóname por haber pecado contra ti."

La Palabra de Dios dice,

"En las muchas palabras no falta pecado;
    Mas el que refrena sus labios es prudente." Proverbios 10:19


"Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
    Mas la lengua de los sabios es medicina." Proverbios 12: 18

"La blanda respuesta quita la ira;
    Mas la palabra áspera hace subir el furor.
   
La lengua de los sabios adornará la sabiduría;
    Mas la boca de los necios hablará sandeces." Proverbios 15: 1-2

Ahora, examinémonos a nosotros mismos... ¿cómo pedimos perdón a Dios? ¿También nos atrevemos a traer excusas ante Él?

Bajo sus alas,

Becky


  

Comentarios

  1. Becky: me ha gustado mucho lo que escribes hoy, cuánta razón tienes !! se me olvida cuánto me fué perdonado y vivimos ( como dices) en un hogar con pecadores como yo...ése orgulllo :(
    Gracias por recordármelo :) me ha servido mucho.
    Ah!! la foto me encantó !

    ResponderEliminar
  2. Gracias Becky, por ayudarnos a recordar que necesitamos la gracia siempre, y que la vara con la que medimos debe ser primero para nosotras. Pedir perdón sin justificacion. Saludos Ana Inigo

    ResponderEliminar

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